El mundo al revés


Érase una vez un mundo al revés, en el cual todo transcurría de forma diametralmente opuesta a lo conocido por la humanidad. En este curioso mundo ocurrían muchas cosas disparatadas a nuestro entendimiento, la gente se saludaba diciendo Adiós, y se despedía diciendo Hola. Muchos eran los sin sentidos: la gente vivía durante la noche y dormía por el día. Los números se escribían con letras y las letras con su número del abecedario. Caótico para nosotros, pero lógico para ellos.

Aún así, había cosas increíbles que te hacían pensar: en vez de las mujeres, eran los hombres los que tenían hijos. Había clínicas de cirugía sentimental en vez de estética, la gente aceptaba su físico, pero se operaba de sentimientos: unos se ponían más generosidad, se retocaban la bondad, o se eliminaban el odio o la ira. Merecía la pena observarlos para darse cuenta de que entre todos aquellos disparates, de vez en cuando se encontraba alguno especial, que no lo parecía tanto.

Y la gente daba las gracias por hacer un favor, y la otra persona le decía de nada al recibirlo.

Hola.

One Response to El mundo al revés

  1. Manuel T. G says:

    Increible esa idea de operarse los sentimientos. Ojalá se pudiera hacer.

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